Sobre mí
Francisco Moreno, psicólogo general sanitario.
Siempre me ha interesado entender a las personas y cómo afrontan lo que les ocurre. No desde fuera, sino desde cerca.
Durante un tiempo aparqué la psicología porque creí que no valía para estudiar. Trabajé como camarero varios años hasta que decidí replanteármelo. Volví a formarme e hice de mi duda e inseguridad el motor de un cambio real.
Sé lo que es cuestionarse a uno mismo y sentir que no estás a la altura. Y también sé que, aunque esas dudas nunca se apaguen del todo, es posible avanzar con ellas. Esa experiencia personal influye hoy en cómo entiendo la terapia: un proceso en el que no te juzgo, porque yo también estuve al otro lado. No vengo a darte lecciones desde una atalaya; vengo a caminar a tu lado, sabiendo lo que pesa la mochila. Y vaya si pesa en ocasiones…
Mi enfoque y mi formación
Soy Francisco Moreno, psicólogo general sanitario, y llevo años acompañando a personas adultas y familias en procesos de ansiedad, duelo, depresión, burnout laboral y crisis vitales. También trabajo con quienes sufren un descontento laboral que les afecta mucho más allá del puesto. Gran parte de mi experiencia ha estado vinculada al acompañamiento en cambios vitales importantes y al trabajo con personas mayores, con y sin demencia.
Mi forma de entender la terapia
Mi forma de trabajar combina reflexión y herramientas prácticas, para que lo que ocurre en sesión tenga un impacto real en tu día a día. No creo en soluciones rápidas ni en verdades absolutas. Entiendo que existe una realidad, pero que la forma en que cada persona la interpreta influye mucho en cómo la vive. Por eso trabajo caso a caso, con el contexto como base y buscando formas más útiles de relacionarse con lo que ocurre.
Mi práctica es integradora: combino la Terapia Cognitivo-Conductual (para darte herramientas prácticas y efectivas que cambien tu día a día) con una mirada humanista (porque detrás del síntoma hay una persona con una historia, y esa historia merece ser escuchada).
Creo firmemente que el vínculo terapéutico es la base de cualquier cambio real. Si no hay confianza, no hay avance. Por eso mi prioridad es que te sientas seguro/a. No juzgo, no etiqueto y no apresuro.
También sostengo que el malestar, en ciertas ocasiones, puede tener un valor. Ya sea en procesos de ansiedad, duelo, desgaste laboral o crisis vitales, no todo sufrimiento es evitable ni inútil; a veces forma parte de procesos de cambio, aprendizaje o adaptación. La clave está en entender cuándo ese sufrimiento tiene un sentido y cuándo no, y qué se puede hacer con él.
Por otro lado, he trabajado durante muchos años con personas que padecen demencia y han visto sus funciones cognitivas mermadas. He aprendido, a lo largo de estos años, que la dignidad no depende de la memoria, ni de la productividad, ni de la juventud. Y, por encima de todo, he aprendido a respetar los ritmos de cada persona. Entiendo que cada cual necesita su propio camino para encontrarse o reencontrarse consigo mismo/a. Esa es la base de cómo trabajo hoy.
Más allá de la consulta
A nivel personal, valoro la coherencia —aunque no siempre sea fácil mantenerla— e intento actuar de forma consciente, observando primero lo que me pasa antes de decidir cómo responder. Ese espacio entre lo que ocurre y lo que hacemos es, desde mi punto de vista, la llave del bienestar.
Fuera de la consulta, disfruto de una vida tranquila: pasear, leer, una buena película o perderme en algún juego. No busco respuestas absolutas, sino aproximaciones útiles que permitan a las personas entenderse mejor, tomar decisiones más conscientes y relacionarse de una manera más saludable consigo mismas y con su entorno.
El primer paso (sin presión)
Esta forma de entender la psicología es la que da sentido a Psicología Agnitia. Si quieres saber el por qué de este nombre, te invito a visitar al siguiente enlace. Si quieres ver cómo se traduce esto en el día a día de las sesiones, te invito a leer el apartado sobre «Cómo trabajo».
Si has llegado hasta aquí, probablemente estés sopesando la idea de empezar terapia. Y sé que da respeto. Por eso, no te ofrezco un compromiso, te ofrezco una conversación.
La primera sesión es gratuita y sin compromiso. En ella podremos conocernos, hablar de lo que te trae por aquí y ver si encajamos. No voy a intentar convencerte de nada; solo quiero que compruebes por ti mismo/a si mi forma de entender la psicología resuena contigo. Si al terminar sientes que puedo ayudarte, empezamos. Si no, te habrás llevado una pequeña conversación.
Da igual que estés en tu casa, en tu oficina o de viaje; la consulta online está diseñada para adaptarse a ti. Hablemos. Escríbeme y damos ese primer paso, a tu ritmo.